El Creador del Universo
En el comienzo no había nada. Supuestamente. No se sabe precisamente si en realidad no había nada debido a que no había nadie que pudiera revisar a su alrededor para afirmar que efectivamente no había nada. Sin embargo, según fuentes confiables se puede afirmar que al principio de la existencia no había nada. Esta abundancia de nada llego a su fin cuando en un instante apareció un pequeño hombre metálico en la mitad de la nada. Él era conocido como una Máquina Automática Rediseñada para Traducir Inglés y Noruego, mejor conocido como M.A.R.T.I.N. “Gracias a dios” exclamó el robot “finalmente un momento de paz.”
Muchos filósofos han intentado descifrar que significan estas palabras. Actualmente existen dos escuelas de pensamientos que discuten violentamente sobre el significado resultando en varios sentimientos heridos entre los académicos.
La primera escuela afirma que las palabras son un código que una vez descifradas, darían a conocer el origen de M.A.R.T.I.N., la estrategia perfecta para ganar en las damas chinas y la receta secreta para la Coca-Cola. Lamentablemente cualquier persona que se ha acercado a la respuesta terminan recibiendo propuestas de trabajo de una cierta fabricadora de gaseosas o han sido descubiertos aplastados debajo de una máquina expendedora de bebidas. Mientras tanto la segunda escuela se hacen la pregunta de quien registro las palabras de M.A.R.T.I.N.
El pequeño ser disfrutó su soledad durante los primeros veinticinco millones de años. Durante este tiempo, aprovecho de leer todos sus mails pendientes y revisar todos los documentos que tenía almacenado adentro de su disco duro, incluyendo su contrato de términos y usos. Una vez que término de leer todos los archivos, el pequeño robot sintió una extraña sensación adentro de su cuerpo, la soledad. Por primera vez en su vida, M.A.R.T.I.N. extrañaba a sus compañeros de trabajo, incluyendo la máquina de café y su intolerable optimismo. Después de otros veinticinco millones de años de releer todo lo que se encontraba en su disco duro, M.A.R.T.I.N. empezó a irritarse de sus sentimientos de melancolía y soledad. Esto fue seguido por otros veinticinco millones de años de ira y ambivalencia por lo que quería hacer. “Me voy a arrepentir de esto” y con esas palabras, el hombre metálico utilizó los conocimientos que tenía guardado en su disco de memoria para realizar el Big Bang, creando el universo alrededor de él, causándole mucha molestia a él y a millones de otros seres del universo.
Sin embargo debido a la radiación y el calor creado por la creación del universo, M.A.R.T.I.N. tuvo que suspender su sistema operativo para no sufrir daños a sus mecanismos internos y así invalidar la garantía, que prohibía que el robot fuera expuesto a cualquier energía radioactiva sobre gamma. Después de una pequeña siesta de nueve mil millones de años, M.A.R.T.I.N. se despertó encima de una pequeña luna deshabitada. “Genial, creo el universo para no sentirme solo y aun así termino solo” refunfuño el hombre de metal. Mientras exploraba su nuevo hogar, el robot descubrió dos volcanes, uno activo y otro inactivo. Sin pensarlo dos veces, M.A.R.T.I.N. decidió hacer su hogar en la base del volcán inactivo. Para empezar a construir su humilde casa, el hombre de metal busco una roca y la empujo hacia la base del volcán, dejando un pequeño espacio entremedio en donde este se sentó.
Después de diez años, M.A.R.T.I.N. logro crear una acogedora cabaña metálica de dos pisos de alto, con un dormitorio, una oficina, una sala de estar y una cocina, esta última era innecesaria, pero al robot le gustaba el concepto de una cocina abierta. Lo único que le faltaba a la cabaña era una puerta para que él pudiera realizar los portazos que tanto disfrutaba.
Una vez que la casa estaba completada, lo primero que hizo el hombre metálico fue reemplazar su brazo izquierdo, ya que le había estado molestando desde que aterrizó en el pequeño asteroide. Al cambiarse el brazo, M.A.R.T.I.N. se sentó en su sala de estar y miro por la ventana hacia el cielo, fijando su mirada en un lejano cuerpo celestial que M.A.R.T.I.N. estaba seguro de que se acercaba cada vez más.
Después de cuatro mil millones de años, M.A.R.T.I.N. escucho algo que jamás esperaría, un golpe en su puerta. “¿Quién es?” grito el robot. Al no recibir respuesta, este se levanta, “Espero que no sean los mormones”, suspiro. Al abrir la puerta, el robot quedo parado frente a un pequeño niño. “¿Qué quieres?” le exclamó el hombre de metal al niño. Este, tenía el pelo rubio y vestida de un traje verde con una bufanda, miro con incredulidad a M.A.R.T.I.N. antes de decir “¡Salut! Je Suis très heureux de faire votre connaissance.” M.A.R.T.I.N. lo miro por unos segundos y cerro la puerta en su cara, “Niños estúpidos, solo puedo hablar noruego”, dijo mientras caminaba de regreso a su estación de trabajo. “Estos visitantes me hacen arrepentirme de haber creado el universo en el primer lugar.” Este se sentó y continuo construyendo un escáner con la esperanza de poder encontrar su planeta de origen antes que su garantía expirara.
Durante ciento sesenta años M.A.R.T.I.N. buscó, pero no pudo ni siquiera encontrar su propia galaxia. “Deben esta evitándome” dijo mientras estaba sentado en su sillón, “bueno, ¿Quién no lo haría?” suspiro el robot. Al intentar de apagar el escáner, el hombre de metal descubrió que su brazo derecho estaba atascado, algo que había estado sucediendo por un buen tiempo, ya que su brazo derecho era la única para de él que no había podido reemplazar porque él había sido programado para ser diestro. “Bueno, no habrá problema si dejo el escáner prendido” dijo M.A.R.T.I.N. mientras se acomodaba para poder apagar su sistema operativo por última vez.
Justo en ese mismo instante, en el otro lado del universo en un pequeño planeta llamado tierra, un robot se prendía por primera vez. Esta máquina fue creada con el propósito de ayudar a científicos noruegos y estadounidenses a trabajar juntos para lograr viajar en el tiempo y averiguar como fue creado el universo. Después de años y años de arduo trabajo, los científicos creyeron haberlo logrado, pero para probarlo deshicieron probarlo en su robot traductor llamado M.A.R.T.I.N. que después de años de trabajar sin descanso estaba harto de la gente y quería estar solo.



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